miércoles, 8 de marzo de 2017

Japón, el origen del sexo profesional

Poco voy a poder decir de Japón que no se sepa ya, una vez que se abrió al mundo a principios del siglo pasado, y que existen numerosos estudios de su historia, su geografía y su cultura. Este blog no ha nacido para convertirse en una de esas guías de viaje, ni para aficionados al turismo; lo que intento con él es de verdad conocer al Japón más profundo, ese que todavía sigue siendo un misterio, y que en occidente nos es difícil comprender, por muchas ganas que pongamos en ello.

Y por eso, en lo primero en que he pensado es que no sé si alguien se ha dado cuenta, pero que podemos pensar que el país nipón fue el pionero en considerar el sexo como una profesión. ¿A que no habíais caído en ello? Es curioso, porque cuando pensamos en las famosas geishas, no las consideramos prostitutas; sólo nos llama la atención que estaban educadas para dar placer al hombre, y entonces, ¿no orientaban su vida a ese objetivo, considerándolo su única ocupación, entrenadas solamente para esto? No eran prostitutas, cierto, pero sí auténticas profesionales.


La palabra geisha significa "persona de las artes", y no es algo causal, sino con mucho sentido. Las geishas eran originalmente artistas, que realizaban toda clase de espectáculos para el entretenimiento en fiestas, reuniones o acontecimientos especiales; y lo más curioso es que al principio, se trataba sólo de hombres, y aunque esto fue cambiando poco a poco, no actuaban para un público en concreto, sino que podían tratarse de hombres o mujeres, o de la mezcla de ambos.

Fue con el declive de las cortesanas que las geishas fueron tomando protagonismo y ocupando su lugar, ya que las primeras carecían de la libertad de las segundas. Con el tiempo, las onna geisha (geishas mujeres) fueron desbancando a los hombres, hasta que al final desaparecieron de la profesión, quedando sólo las mujeres y adoptando el nombre genérico sólo para ellas. Su educación para dar diversión, y ahora ya placer, era casi como un entrenamiento militar, y muchas empezaban desde la niñez, cuando eran vendidas por sus propios padres como esperanzas de una vida mejor y un status social superior que al que podían aspirar quedándose con ellos.

Y como digo, al ocupar el papel de las cortesanas y estar versadas en las artes y en los placeres sensuales, fueron las primeras profesionales del sexo, así en grandes letras. Su trabajo consistía en entretener a su público, ya fuera numeroso o compuesto por una sola persona, y aunque no tenía por qué significar tener relaciones sexuales, ¿alguno de vosotros conoce otra forma mejor de diversión?

Así que, cuando veáis a alguna prostituta, lejos de pensar con desprecio sobre ella, mejor pensad que, de estar en el Japón antiguo, sería considerada como una verdadera artista, e incluso venerada por ello.

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